Filipinas ha rechazado las recomendaciones de la ONU relacionadas con la polémica «guerra antidroga» del presidente Rodrigo Duterte y la restauración de la pena de muerte, informó el Gobierno.
Esas propuestas figuran entre las 254 directrices recomendadas el pasado mayo por el Consejo de Derechos Humanos (CDH) de Naciones Unidas, y de las que Manila acatará solo 103, indicó en rueda de prensa el portavoz presidencial, Ernesto Abella.
El Ejecutivo filipino decidió qué recomendaciones aceptar y cuáles rechazar «tras una consulta exhaustiva con las partes interesadas» y «en línea con nuestra política exterior independiente», expuso el portavoz.
Investigar los asesinatos extrajudiciales de la guerra antidroga y permitir que la ONU inspeccione este caso, detener el proceso de restauración de la pena de muerte y descartar la reducción de la edad de responsabilidad criminal son las propuestas más importantes rechazadas por Filipinas.



